No te falta esfuerzo
Llevo diecinueve años construyendo cosas que funcionan. Ninguna me dio de vivir. Quiero contarte qué cambió.
Un mensaje de José Paz · 13 de septiembre de 2026
Recuerda febrero de 2020.
Mirabas noticias de un virus lejano. Ibas al trabajo. Hacías planes. Si alguien guardaba comida de más, te parecía exagerado.
Tres semanas después el mundo era otro.
Si el agua sube un milímetro por hora, no lo notas nunca.
Pero si cada minuto se duplica, uno, dos, cuatro, ocho, dieciséis, vas a pasar casi toda la tarde con el agua en los tobillos. Y los últimos cinco minutos te tapa la cabeza.
No es que el agua suba de golpe al final.
Siempre subió igual.
Lo que cambia es dónde estás parado.
El arranque, febrero de 2020 y el agua que sube, se lo debo a «Something Big Is Happening», de Matt Shumer. El resto es mío.
Me llamo José Paz.
Tengo +60 años.

Soy técnico mecánico. Durante 21 años trabajé en las líneas de producción de una planta de lácteos. Mi trabajo era que las máquinas no se detuvieran.
Hace diecinueve años renuncié. Quería ser dueño de mi tiempo. Desde entonces probé casi todo lo que prometía ingresos por internet.
- AdSense
- Amazon
- Afiliados
- CPA
- ClickBank
- JVZoo
- YouTube
- Páginas web
Nunca conseguí el resultado que buscaba.
Te lo digo así de simple porque es la verdad, y porque en internet casi nadie la dice.
En noviembre de 2022, cuando la inteligencia artificial se abrió para cualquiera, borré todo. Cerré los proyectos. Guardé quince años de cursos y herramientas en un disco externo y no lo volví a abrir.
Empecé de nuevo. Solo con IA. Hoy construyo cosas que hace cuatro años habrían necesitado un equipo entero y dinero que nunca tuve.
Construir un activo es como un cubo mágico.
Las piezas tienen que encajar en posición y en color. No alcanza con tenerlas todas: tienen que estar al mismo tiempo y cada una en su lugar.
Aprendí a hacer cada pieza. El diseño, los textos, el tráfico, la venta, la publicación, los números. Y año tras año siempre me faltó una. Nunca la misma.
No me faltaba esfuerzo. Me faltaba el cubo armado.
No te escribo
como experto.
No lo soy.
Te escribo como alguien que a los +60 años se siente como un niño con un juguete nuevo en Navidad, tratando de descubrir hasta dónde llega.
Esta es la parte donde normalmente va el portafolio.
No lo voy a poner.
Tengo proyectos. Ninguno ha probado todavía que funcione en su mercado. El día que uno lo pruebe, va a aparecer aquí, con su fecha y con sus números reales.
Hasta entonces este espacio se queda vacío a propósito.
Lo único que te puedo mostrar hoy es esta página.
No escribí su código. Lo describí. El diseño, el movimiento, el texto que estás leyendo: los trabajé conversando con una IA, igual que trabajo todo lo demás.
Si esto te parece normal, es porque ya llegaste.
Si te parece imposible, esa es exactamente la distancia de la que te quiero hablar.
Ese tercer número casi nadie lo publica, y es el que cambia todo. METR lo dice con sus palabras: el horizonte de tiempo no es cuánto puede trabajar sola una IA, es cuánto trabajo humano en serie puede reemplazar acertando la mitad de las veces.
Estos números los reviso una o dos veces al año. La fecha de arriba dice cuándo fue la última. Si está vieja, ya lo sabes, y eso también es información.
¿En cuál te reconoces?
Por qué te escribo a ti, y no a los míos.
Durante cuatro años hablé de esto en mi casa. Con mi mujer, con mis hijos. No me escucharon, y hoy entiendo por qué: casi nadie cambia porque alguien cercano se lo diga. Uno cambia cuando le cambia el mundo alrededor.
No lo cuento como reproche. Hicieron lo que hace casi todo el mundo, y yo habría hecho lo mismo en su lugar.
Hace un mes, donde trabaja mi mujer instalaron un sistema con inteligencia artificial. Desde entonces me pregunta cosas. Y hace poco vino una sobrina a contarnos que se recibió de psicóloga apoyándose en una IA de principio a fin.
A mí me pasó al revés: nadie me avisó a tiempo, y me tomó quince años averiguarlo solo.
Por eso escribo para desconocidos. Con un desconocido no hay historia previa que estorbe.
No te estoy diciendo que corras.
Te estoy diciendo que el agua está subiendo, que todavía te llega a las rodillas, y que esta vez no hace falta esperar a que toque la puerta.
Tengo +60 años y estoy empezando.
Ese es todo el mensaje.